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Discursos del Presidente:

DISCURSO DE APERTURA DEL AÑO JUDICIAL 2023

Doctor:

Wilian Timaná Girio 

Presidente

2023-2024

 

Luego de que nuestro país fue asolado un par de años, desde el año 2020, por la pandemia de la Covid 19, estando aun convalecientes desde el punto de vista económico y social, hace apenas unos días se produjo un frustrado golpe de estado, generando una crisis política y convulsión social, con un saldo nefasto de aproximadamente 27 conciudadanos muertos. Toda muerte es una desgracia, y así lo asumimos, sin embargo, en medio del dolor y la desgracia aludidos, debemos rescatar algo positivo: que funcionaron las instituciones para la defensa del orden constitucional. En efecto, la reacción de la Policía Nacional del Perú, las Fuerzas Armadas, el Ministerio Público, el Poder Judicial, etc., fue apropiada para el restablecimiento de la paz social.

Resulta importante e insoslayable resaltar ello porque debemos contrarrestar la imagen negativa que el ciudadano tiene hacia el sistema de justicia, es común recibir críticas de los ciudadanos, y en especial en el campo jurisdiccional que nos compete, donde es frecuente que se cuestione el sistema penal, donde casi siempre se exige cárcel, sino muerte o ajusticiamiento de los presuntos responsables.

 

Nos preguntamos, qué es lo que realmente pide el ciudadano, ¿justicia o venganza?

 

Para responder ello, hago un breve paréntesis. Cuentan que un filósofo griego vio a lo lejos dos mujeres altísimas, de varios metros de altura. El filósofo, tuvo miedo y corrió a esconderse tras unos matorrales. Las enormes mujeres se sentaron cerca, pero antes de que empezaran a hablar, apareció un joven hijo del rey. Sangraba por una oreja y gritaba suplicante:

- ¡Justicia! ¡Quiero justicia! ¡Ese villano me ha cortado la oreja!

Y señaló a otro joven, su propio hermano, quien llegó empuñando una espada ensangrentada.

- Estaremos encantadas de proporcionarte justicia, joven príncipe- respondieron las dos mujeres- Para eso somos las diosas de la justicia. Sólo tienes que elegir quién de nosotras dos prefieres que te ayude.

- ¿Y qué diferencia hay? -preguntó el ofendido-

- Yo, -dijo una de las diosas, la que tenía un aspecto más débil y delicado- preguntaré a tu hermano cuál fue la causa de su acción, y escucharé sus explicaciones. Luego le obligaré a guardar con su vida tu otra oreja, a fabricarte el más bello de los cascos para cubrir tu cicatriz y a ser tus oídos cuando los necesites.

- Yo, por mi parte- dijo la otra diosa- no dejaré que salga indemne de su acción. Lo castigaré con cien latigazos y un año de encierro, y deberá compensar tu dolor con mil monedas de oro. Y a ti te daré la espada para que elijas si puede conservar la oreja, o si por el contrario deseas que ambas orejas se unan en el suelo. Y bien, ¿Cuál es tu decisión? ¿Quién quieres que aplique justicia por tu ofensa?

El príncipe miró a ambas diosas. Luego se llevó la mano a la herida, y al tocarse apareció en su cara un gesto de indudable dolor, que terminó con una mirada de rabia. Y con voz firme respondió, dirigiéndose a la segunda de las diosas.

- Prefiero que seas tú quien me ayude. Quiero mucho a mi hermano, pero sería injusto que no reciba su castigo.

Y así, desde su escondite entre los matorrales, el filósofo pudo ver cómo el culpable cumplía toda su pena, y cómo el hermano mayor se contentaba con hacer una herida en la oreja de su hermano.

COLORIN COLORADO … este cueto no se ha acabado …

 

Cuando ya se habían marchado los hermanos, sucedió lo inesperado. La segunda de las diosas cambió sus vestidos para tomar su verdadera forma. No se trataba de ninguna diosa de la justicia, sino del poderoso Ares, el dios de la guerra. Este se despidió de su compañera con una sonrisa burlona:

- He vuelto a hacerlo, querida Temis. Tus amigos los hombres apenas saben diferenciar tu justicia de mi venganza. Voy a preparar mis armas; se avecina una nueva guerra entre hermanos, y se alejó riéndose.

 

Moraleja: la verdadera justicia trata de mejorar el futuro alejándose del mal pasado, mientras que la falsa justicia y la venganza no pueden perdonar y olvidar el mal pasado, pues se fijan en él para decidir sobre el futuro, que acaba resultando siempre igual de malo.

 

El cuento nos enseña que el ciudadano confunde regularmente la venganza con la justicia, pide castigo, requiere cárcel para toda situación, cual si el presidio fuera solución para todo. Pero los jueces sabemos que las cosas no funcionan de esa manera, los magistrados no somos instrumento de venganza, somos más bien los garantes de la justicia, y por eso, muchas veces, nuestros fallos, nuestras decisiones jurisdiccionales, no coinciden con el deseo del litigante, generando insatisfacción.

 

Como se aprecia, la función del juez no es fácil, es difícil, compleja, incomprendida, por lo que se requiere de mucho tesón, voluntad y sacrificio. Dicho de otro modo, ser juez es un verdadero apostolado. Recordemos sino a Fray Benito Jerónimo Feijoó y Montenegro, monje benedictino español, uno de los eruditos más universales y exponente del racionalismo ilustrado, quien reflexionó cuando su hijo fue nombrado Juez en la España en el siglo XVIII, diciendo:

“No se hijo mío, si celebre o llore la noticia que me das de haberte honrado Su Majestad con esa toga. Contémplote en una esclavitud honrosa; más al fin esclavitud. Ya no eres mío, ni tuyo, sino todo del público. Las obligaciones del cargo de juez no sólo te emancipan de tu padre, también deben desprenderte de ti mismo … Tu bien propio lo has de considerar como ajeno y sólo el público como propio. Ya no hay para ti paisanos, amigos ni parientes… Vuelvo a decir que no sé si llore o celebre la noticia. Veo puesta tu alma en un continuado riesgo de perderse. Estoy por arrojarme a decirte que el oficio del Juez es una ocasión próxima de pecar que dura de por vida… Tus pasiones, que has de tenerlas … deberás dejarlas fuera de los estrados del Tribunal, pues has de juzgar sin afecto y sin odios. Tampoco deberás considerarte, por grande que sea tu talento, genio inspirador, sino modesto servidor de la justicia. El aplauso y la gloria, ha de estar lejos de ti y sólo la conciencia del deber cumplido constituirá tu más cara satisfacción.” 

 

Ello significa que ser juez no solo importa resolver los casos que se nos presentan en la judicatura, sino también mantener una conducta ética, manejarnos con prudencia en cada momento de nuestra vida pública, porque siempre estaremos expuestos al escrutinio público. Ello supone renunciar a muchos aspectos que antes era común en nuestra vida profesional, reuniones, celebraciones, en el caso de los varones las pichangas, … Señores, todo esto requiere un cambio de vida, abandonar vicios y adquirir nuevas virtudes, eso significa realmente una transformación desde adentro, renovarnos siempre para mejorar y crecer como personas, hacernos humildes para servir, dejando de lado el deseo del reconocimiento o el aplauso, porque eso solo es expresión de soberbia que puede nublar el raciocinio.

 

Como diría César Vallejo, hermanos, hay mucho que hacer. Parafraseando yo diría, colegas jueces, hay mucho que hacer. Y no me refiero solo a la labor de resolver causas, evitar los retrasos, resolver con justicia, etc., sino principalmente al cambio interior. Señores, eso es lo más difícil, porque ese cambio no se logra solo. Necesitamos ayuda. Ese es un gran desafío personal.

 

Tenemos, otros desafíos también relevantes como la culminación de la construcción del local institucional en el ex camal de Huacho, el prever los efectos que traerá consigo la construcción del megapuerto de Chancay, o la inclusión en la agenda del Poder Judicial la construcción de los locales propios en Barranca, Huaral, entre otros. Y allí estaremos enfocados para resolver estos y otros problemas harto conocidos como la dilación y retrasos de los procesos judiciales, relanzando, por ejemplo, el modelo procesal penal.

 

Pero queremos enfatizar que, el valor más importante del servicio de justicia es el factor humano. Por eso, también adoptaremos otras actividades alternativas como talleres, círculos, para el fortalecimiento de las relaciones humanas de los trabajadores, incluidos magistrados, con sus cónyuges o parejas, de los trabajadores con sus hijos.  Mejor dicho, queremos fortalecer el núcleo familiar, fortalecer sus valores. No queremos más servidores o jueces hostiles, crispados, cansados, agotados y agobiados que vienen cargados de los problemas de casa. No, por el contrario, queremos personas proactivas, positivas, con ganas de hacer las cosas bien, que se sientan realmente satisfechos y felices de servir a los demás, incluso los magistrados y trabajadores considerados como vulnerables, que no tengan temor al trabajo presencial, tengamos confianza, confiemos en Dios, Él es nuestro mejor aliado, soporte y aliado. Recuerden el Salmo 22:

El señor es mi Pastor, nada me falta … me guía por cañadas seguras … aunque fuese por valle tenebroso, ningún mal temeré, pues tu vienes conmigo, tu vara y tu cayado me sostienen”.

 

Reitero, aun cuando tengamos dificultades de infraestructura, falta de logística, etc., pero si trabajamos por el bienestar del capital más importante, el ser humano, y la ayuda de Dios, todo mejorará. 

Con este mensaje de aliento y esperanza, y asumiendo el cargo de Presidente de la Corte Superior de Justicia de Huaura, para el periodo 2023 -2024: doy por aperturado el Año Judicial 2023. Que Dios los bendiga a cada uno de ustedes, así como a sus respectivos hogares, y los ilumine en la toma de decisiones, dotándoles de sabiduría y discernimiento, en favor de los más necesitados y con sed de justicia.

 

Muchas Gracias.


Huacho, 03 de enero del año 2023.





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